Las productoras encuentran en los libros una fuente constante de historias, personajes y universos narrativos con audiencias potenciales previamente identificadas. El estudio —disponible en impactoadaptaciones.culturia.es— confirma que la adaptación ha dejado de ser únicamente un ejercicio creativo para convertirse en un activo estratégico que facilita la internacionalización de los proyectos y reduce el riesgo financiero en un mercado global cada vez más competitivo.
Germán Mori, director de Culturia, explicó durante la presentación del informe que “cuando hablamos de la adaptación de una obra, no hablamos solo de creatividad, sino que empezamos a hablar con números: mercado, financiación, derechos, audiencias y ventanas de explotación”.
Este informe surge en respuesta a cifras, contexto y análisis de algo que ya se observaba: aproximadamente una de cada seis películas y una de cada cuatro series de España provienen de obras literarias. Al obtener números claros, las productoras, editoriales y plataformas podrán tomar decisiones estratégicas.
La investigación también muestra cómo el sector se ha profesionalizado en el análisis de las audiencias: agencias de scouting y departamentos de desarrollo estudian el potencial audiovisual de los libros incluso antes de su publicación. Pero más allá de la calidad literaria, se examinan factores como las posibilidades transmedia de la propiedad intelectual, el nivel de engagement y la existencia de comunidades construidas en entornos digitales.
En este contexto, la novela juvenil y romántica se ha convertido en uno de los principales motores de audiencia para las series, mientras que el thriller y el drama se mantienen en el cine.
Los mercados especializados han contribuido a esta transformación. Iniciativas como Rodando Páginas, Adapta Market o Conecta Fiction, junto con eventos como el Festival Anfibia —dedicado exclusivamente a adaptaciones—, han ampliado los canales de circulación de la propiedad intelectual, profesionalizado el vínculo entre editoriales, agentes, autores y productores, y acelerado los procesos de negociación.
El estudio también pone el foco en los derechos de autor y en los desafíos creativos que impone el auge del streaming. Las plataformas internacionales han instalado esquemas contractuales como el buy-out, en tensión con la tradición jurídica española de amparo al creador. En términos narrativos, el escenario actual exige resolver una dualidad: el cine apuesta por la síntesis y la concentración dramática, mientras que las series buscan relatos capaces de prolongarse y expandirse a lo largo de varias temporadas.
No obstante, los investigadores señalan un tema pendiente: el enorme potencial visual del cómic español continúa siendo una fuente subexplotada, en gran medida por los altos costos que implica trasladar ese lenguaje a la pantalla.
La tendencia, además, rebasa las fronteras españolas. En Latinoamérica el crecimiento de producciones basadas en libros se ha acelerado, impulsado por la necesidad de las plataformas por trabajar con historias reconocibles. Proyectos como Pedro Páramo, Cien años de soledad o Como agua para chocolate muestran cómo el patrimonio literario de la región se ha convertido en materia prima para competir en el mercado internacional del streaming, al tiempo que reactiva debates sobre identidad cultural, circulación de derechos y nuevas maneras de reinterpretar los clásicos.
Y avanzando al terreno internacional, según medios, Japón se mantiene como el país con mayor proporción de series basadas en obras literarias, con un 55,2%. El crecimiento también es significativo en Tailandia, donde las adaptaciones alcanzan el 41,5%, y en Indonesia, con un 34,2%. Tendencias similares se observan en China (34,7%), Reino Unido (30,5%) y Corea del Sur (26,6%). En contraste, Estados Unidos registra un ligero descenso, hasta situarse en el 26,1%.
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