Para Irene, la pregunta que detonó el proyecto fue simple pero profunda: ¿qué pasa cuando morimos? En conversación con Newsline Report, la cineasta explica que el descubrimiento sobre la mortalidad en edades tempranas marca un despertar hacia un mundo complejo, lleno de preguntas que los adultos rara vez saben responder. Su intención, dice, fue capturar ese momento.
El hallazgo de Rogelio Ojeda
Rogelio Ojeda sostiene la película con una naturalidad sorprendente para un debutante. “Encontrarlo no fue sencillo. Tras varios castings en Ciudad de México, recibimos un video desde Yucatán: un rap y una pesadilla recreada por él mismo. Fue suficiente para llamar mi atención”, recuerda Irene.
“Cuando le pregunté qué creía que pasaba al morir, me dijo: ‘Fin de los créditos y se va a negro’. Con eso supe que había encontrado a mi protagonista”.
Su participación se convirtió en uno de los pilares del largometraje, aunque también implicó desafíos. Al tratarse de su primera experiencia en cine —y además como eje central—, el equipo tuvo que acompañarlo de cerca y guiarlo tanto en lo técnico como en lo emocional.
“Actuar no era sencillo para él. Al principio preguntaba: ‘¿Cómo que otra vez? ¿Para qué si ya lo hicimos?’, pero cuando decía ‘¡acción!’, todo cambiaba y entraba de lleno en personaje”.
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Influencias que moldearon el tono
La directora reconoce que la película está marcada por dos universos: las cintas sobre infancia que veía en el Canal 5 —Stand by Me, Mi primer beso— y el cine iraní, especialmente ¿Dónde está la casa de mi amigo? y El globo blanco.
“Ambos tipos de películas se toman muy en serio las emociones de los niños, sin tratarlos como tontos ni minimizar lo que sienten”, explica.
A ello se suma una fuerte guía musical encabezada por Silvestre Revueltas. “‘La noche de los mayas’ fue una guía sensorial importantísima para mí”, señala. La atmósfera del pueblo, el humor local y un toque de funk africano terminaron de definir el tono emocional del filme.
Rodar en la Yucatán: belleza y dificultad
La filmación se llevó a cabo a lo largo de ocho semanas en diversas zonas yucatecas, con días cortos de luz, humedad extrema y traslados largos. La directora trabajó de cerca con el fotógrafo Damián Aguilar, con quien viajó previamente para estudiar la luz y el entorno.
También destaca el trabajo del equipo de casting Pininos Cast y de la sonidista Nina Guadarrama. “Filmar con niños en la selva fue duro, pero profundamente hermoso. Había una energía de descubrimiento constante”, relata.
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La música como puente emocional
“El músico con el que trabajaba tuvo que salir del proyecto”, recuerda Irene. En ese momento, surgió la oportunidad de contactar al compositor Tomás Barreiro (Las niñas bien, Museo), quien terminó sumándose.
“Fue espectacular. Estoy muy orgullosa de lo que logró en Monstruo de Xibalba”.
Una reflexión sobre lo inevitable
Para Irene, la película no intenta resolver el misterio de la muerte, pero sí invita al espectador a reconectar con su infancia y con esos primeros cuestionamientos existenciales que surgen desde la imaginación.
También reflexiona sobre las dificultades para hacer cine en México, pues el camino hacia la pantalla grande fue largo y lleno de obstáculos de financiamiento que finalmente pudieron sortearse con apoyo institucional.
“Sin FOCINE no se levantan estas películas. Son proyectos que no responden al mercado, pero sí a una necesidad cultural. Ese respaldo nos permitió filmar con libertad”, afirma.
Asimismo, destaca el acompañamiento del Instituto Mexicano de Cinematografía (IMCINE) durante el desarrollo y, posteriormente, en su recorrido por festivales:
“IMCINE nos acompañó en el proceso y fue clave para impulsar la película hacia afuera. No solo se trata del financiamiento, sino de tener una estructura que permita que estas historias compitan a nivel internacional”.
Próximo estreno
Monstruo de Xibalba llegará a cines de la mano de Mandarina Cine, con apoyo de EFICINE, invitando al público a reencontrarse con su propia infancia y con ese primer acercamiento al misterio de la muerte.
@Newsline Report 2025