La industria audiovisual argentina atraviesa un momento de transformación. En un contexto marcado por cambios en las políticas públicas para el sector y una creciente concentración de la producción en Buenos Aires, la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina encontró en las nuevas generaciones una oportunidad para replantear el futuro del cine nacional.
Así nació Laboratorio Impulsar, un programa federal de desarrollo audiovisual realizado en conjunto con el Fondo Netflix para el Desarrollo de Habilidades Creativas, dirigido a realizadores menores de 35 años que ya cuentan con una primera experiencia profesional y buscan llevar sus proyectos al siguiente nivel.
En entrevista con Pablo Ingercher, Sabrina Farji y Martín Desalvo —integrantes de la Academia y directores del programa—, la iniciativa responde a una necesidad detectada tras años de trabajo con universidades y escuelas de cine.
"Detectamos que había una necesidad muy grande por parte de estudiantes y egresados de tener un contacto más fuerte con la industria y una posibilidad concreta de inserción laboral, especialmente en el contexto desafiante que vive hoy el audiovisual argentino", explicó Farji, visepresidenta primera e la academia.
Más que un espacio de formación, Laboratorio Impulsar fue concebido como un puente entre los nuevos creadores y la industria profesional. Por ello, la convocatoria estuvo dirigida a jóvenes con experiencia previa —al menos un cortometraje, largometraje, serie o producción estrenada— y se enfocó en proyectos desarrollados por duplas conformadas por un director y un productor.
Un enfoque federal
Uno de los principales objetivos del programa fue romper con la histórica concentración de la producción audiovisual en la región metropolitana de Buenos Aires.
"Nos interesaba que fuera verdaderamente federal. Queríamos llegar a todas las provincias del país y encontrar voces diversas, no solamente desde lo geográfico, sino también desde las distintas miradas, géneros y formas de narrar", señaló Martin Desalvo, Revisor de cuentas.
El resultado fue una selección integrada por 14 proyectos —siete largometrajes y siete series— que abarcan desde animación hasta thriller, pasando por dramas familiares, historias queer y relatos con identidad regional.
Para los directores del laboratorio, el objetivo no era impulsar únicamente proyectos ligados al folclore o las tradiciones locales, sino demostrar que desde cualquier región pueden surgir historias con alcance universal.
¿Qué están contando hoy los jóvenes?
Durante el proceso de selección apareció un elemento inesperado: un hilo conductor que atraviesa buena parte de las propuestas elegidas.
Martín Desalvo explicó que muchos de los proyectos comparten una preocupación sobre la herencia, la identidad y la necesidad de reconstruir estructuras sociales.
"La pregunta que aparece una y otra vez es: ¿qué hacemos con aquello que heredamos sin haberlo elegido? Son historias sobre individuos que intentan encontrar respuestas en un contexto donde muchas instituciones ya no funcionan como antes," señaló Ingercher Secretario del proyecto.
Así mismo mencionó que también detectaron una fuerte presencia del trabajo colectivo como respuesta a esa crisis, "la salida ya no está en el individualismo, sino en la colaboración. Es una generación que entiende que los problemas se resuelven con otros."
Más allá del algoritmo
Una de las características que distingue al laboratorio es que busca acompañar proyectos antes de que entren en las dinámicas comerciales habituales del mercado.
"Hoy muchas historias nacen pensando en responder a un algoritmo o a una plataforma. Nosotros buscamos exactamente lo contrario: proyectos que todavía no fueron moldeados por esas lógicas", comentó Farji.
La intención, agrega, no es homogeneizar los contenidos, sino potenciar la identidad propia de cada creador.
"No queremos que todos los proyectos terminen pareciéndose entre sí. Queremos que cada realizador encuentre su voz y pueda fortalecer aquello que hace única su historia."
Del desarrollo al mercado
Los 14 proyectos seleccionados recibieron tutorías especializadas, clases magistrales sobre desarrollo, producción, pitching y empaquetamiento de proyectos, además de un apoyo económico para realizar un teaser profesional.
Ese material será presentado durante la etapa presencial del laboratorio ante productores, plataformas, distribuidoras y representantes de la industria audiovisual. El 19 de agosto habrá una masterclass en las oficinas de Netflix Argentina y el 20 de agosto la jornada de pich en formato firts look.
Además del intercambio con profesionales como Pablo Culell (Underground), Vanessa Ragone (Haddock), Diego Ventura y Agustín Scanell (Kapow) y otros representantes de las cámaras provinciales y del Fondo de Netflix, los directores destacan otro de los logros del programa: el diálogo entre generaciones.
"Esto no solamente fue bien recibido por los seleccionados, sino también por sus tutores, que son personas muy activas dentro de la academia de cine. Como comentábamos, aunque pertenecen a distintas generaciones, este cruce de experiencias ha sido muy enriquecedor. La información va en ambas direcciones, y ese puente que se está generando está resultando muy lindo y ha sido muy bien recibido", señaló Pablo.
Un modelo con potencial regional
Aunque esta primera edición, que recibió más de 150 proyectos, estuvo enfocada exclusivamente en Argentina, la Academia ya analiza la posibilidad de expandir el modelo hacia otros países latinoamericanos mediante la Federación Iberoamericana de Academias de Cine (FIACINE).
Para los responsables del laboratorio, el desafío consiste en seguir construyendo espacios donde las nuevas generaciones puedan desarrollar historias propias sin perder autenticidad.
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