
Esta es la historia que llevó a la pantalla Frank Rodríguez, cineasta mexicano, quien en entrevista con Newsline Report compartió los detalles detrás de su obra.
Se trata de una narrativa aparentemente sencilla, pero que pone sobre la mesa problemáticas que atraviesan a gran parte de la población joven —y que se intensifican en quienes apuestan por el arte como proyecto de vida—: la falta de apoyo familiar, embarazos no planeados, dismorfia corporal, trastornos de la conducta alimentaria, bullying e incluso el proceso de salir del clóset.
Las historias de los personajes se desarrollan en un solo día, justo antes de partir a Canadá, lo que imprime un sentido de urgencia a sus decisiones. Cada uno elige el rumbo que considera mejor para su vida, impulsado por esa intensidad característica de la edad, donde todo parece definitivo.
Aunque la intención inicial de Rodríguez era realizar un producto independiente, en algunos algunas festivales le han señalado que la narrativa se acerca por momentos a lo comercial. Esto refleja el dilema constante del cine independiente mexicano entre la autenticidad y la necesidad de conectar con audiencias más amplias.
 (1).jpg)
En ese sentido, la película apuesta por su recorrido en festivales, pero también busca abrirse paso en el circuito comercial.
Según el propio director, la historia fue escrita hace más de diez años. “Llegué a filmarla y dirigirla, pero el material se perdió”, relató. Tiempo después, al reencontrarse con el proyecto junto a Alek, decidió retomarlo bajo una condición particular: filmarlo en tan solo siete días. Aunque parte del material original se perdió, la esencia de la historia se mantuvo; uno de los cambios más significativos fue el personaje del maestro —interpretado por el propio Rodríguez—, una figura breve pero clave como sostén emocional del grupo.
La película también tiene un carácter profundamente íntimo. El director ha señalado que, durante su etapa como estudiante de teatro, presenció situaciones similares que sirvieron como base para la escritura.
El elenco está integrado por actores jóvenes, muchos de ellos en su primera experiencia cinematográfica. Esta decisión, apoyada por Studio Training —que facilitó locaciones y participó en el proceso de casting con sus alumnos—, aporta una frescura particular al filme. Durante dos meses de preparación, el equipo trabajó como una compañía teatral, replicando la dinámica que la propia historia retrata.
“Para la mayoría era su primera experiencia cinematográfica, lo que aportó frescura”, señaló.
En ese sentido, “Tumorrou” no solo habla de jóvenes en crisis, sino que también encarna, desde su propia producción, las condiciones reales del cine emergente en México: precariedad, colaboración y una búsqueda constante por encontrar espacios de exhibición.

@Newsline Report 2026