
A partir de dos mil encuestas online (CAWI), el informe traza una radiografía clara sobre cómo las audiencias están transformando su forma de ver cine en el entorno digital. Más allá de confirmar el dominio de plataformas como Netflix, Prime Video o Disney+, el estudio pone el foco en un fenómeno que redefine la experiencia audiovisual: la fragmentación de la atención.
Ver cine ahora implica mirar dos pantallas
Uno de los hallazgos más significativos es el impacto de la llamada “distracción digital”. Entre los usuarios que utilizan el móvil mientras ven una película, uno de cada cinco jóvenes (de 18 a 34 años) reconoce que esta práctica les distrae “bastante o mucho”, al grado de perder detalles clave o incluso partes completas del relato.
Lejos de tratarse de un comportamiento ocasional, el uso del móvil se ha integrado de forma estructural en el consumo audiovisual. Entre los jóvenes de 18 a 24 años, un 20,2% admite pasar gran parte del tiempo mirando su dispositivo, mientras que un 30,8% lo utiliza de forma intermitente. En ese sentido, ver una película deja de ser una experiencia inmersiva para convertirse en una actividad compartida entre pantallas.
El espectador multitarea: entre el entretenimiento y la dispersión
El informe revela que el uso del móvil no es pasivo ni complementario, sino paralelo. Las principales actividades durante la proyección de un filme en streaming, incluyen consultar redes sociales (50,5%) y chatear (46,9%), lo que desplaza la atención del contenido principal. Incluso, un 22,2% utiliza el dispositivo para buscar información sobre la propia película, lo que sugiere una relación más fragmentada, pero también más interactiva, con el contenido.
En este rango de edad, de generaciones Z y millenial, las aplicaciones como WhatsApp (68,5%) e Instagram (51,0%) se posicionan como extensiones naturales del consumo audiovisual, seguidas por Facebook (33,8%) y TikTok (32,9%). El cine, así, compite no solo con otras plataformas, sino con dinámicas de comunicación digital.
Una brecha generacional en la forma de mirar
Aunque el fenómeno es más pronunciado entre jóvenes, no es exclusivo de este grupo. Las audiencias de entre 18 y 24 años privilegian plataformas como Instagram durante la pelicula, mientras que los mayores de 55 años mantienen hábitos más tradicionales, inclinándose por WhatsApp (72,9%) y Facebook (51,2%).
Sin embargo, la diferencia clave no radica únicamente en las plataformas utilizadas, sino en la forma de consumir. Más de la mitad de los mayores de 55 años (52,2%) afirma ver películas sin utilizar el móvil ni otros dispositivos, preservando una experiencia lineal, continua y sin interrupciones. Se trata, en términos prácticos, de dos modelos de espectador que coexisten: uno enfocado y otro disperso.
¿El fin de la experiencia cinematográfica tradicional?
Los datos presentados son del del trimestre noviembre 2025 – enero 2026 y estos apuntan a una transformación más profunda que un simple cambio de hábitos: una reconfiguración de la atención como recurso central en la industria audiovisual. La irrupción del móvil como segunda pantalla permanente no solo modifica la forma de ver cine, sino también la manera en que se construyen y consumen las narrativas.
En este contexto, la pregunta ya no es si el espectador se distrae, sino cómo la industria responderá a audiencias que consumen historias de forma fragmentada, intermitente y simultánea.
@Newsline Report 2026