
Erika Vogt-Lowell considera que la evolución del rol de las mujeres en la industria no se limita a la apertura de espacios, sino que implica una transformación más profunda: el rediseño de las reglas del juego.
“Cada vez más mujeres ocupan posiciones estratégicas desde donde pueden influir en la narrativa, los valores y la representación que mostramos a las nuevas generaciones”, señala. En el sector del contenido infantil, explica, este cambio tiene un impacto directo, ya que al equilibrar las voces en la toma de decisiones repercute en los modelos que se ofrecen a niños.
A lo largo de su trayectoria, Vogt-Lowell ha contado con la mentoría de diversas mujeres que han marcado su desarrollo profesional y su visión de liderazgo. “He tenido el privilegio de aprender de mujeres excepcionales cuyo liderazgo, visión y generosidad siguen moldeando la forma en que lidero hoy en día”, comparte.
Entre ellas destaca a Doris Vogelmann, de Vme TV, a quien describe como una líder con una capacidad extraordinaria para superar cualquier desafío. También reconoce a Shabnam Rezaei, de Big Bad Boo, por su compromiso con el impulso del talento femenino emergente y la creación de contenidos inclusivos.
Asimismo, menciona a Bilai Joa Silar, a quien define como una estratega con una notable capacidad de reinvención; a Claudia Scott-Hansen, de Cookbook Media, por su habilidad para conectar ideas y trazar caminos claros; y a Linda Hernández, miembro de la Junta Directiva de HITN, quien le ha enseñado la importancia de equilibrar el apoyo a los equipos con el desafío constante hacia la mejora.
Para Vogt-Lowell, estas figuras forman parte de una comunidad más amplia de mujeres en la industria mediática que continúan inspirando su trabajo y reforzando la idea de un liderazgo basado en la reflexión y el propósito.
En cuanto a las oportunidades actuales, considera que si bien hoy existen más espacios para las mujeres, también hay una mayor conciencia sobre las condiciones necesarias para ejercerlos plenamente. “Ya no basta con tener el puesto; importa poder ejercerlo sin renunciar a la vida familiar, emocional o personal”, afirma.
Desde su perspectiva, uno de los principales retos —y al mismo tiempo una oportunidad— es avanzar hacia esquemas laborales que reconozcan la corresponsabilidad en la crianza como un tema social, y no exclusivamente de género. En este sentido, subraya que las empresas que comprenden esta realidad son las que están construyendo entornos más diversos y sostenibles.
Sobre el significado del Día Internacional de la Mujer, Vogt-Lowell lo define como un recordatorio de que los logros individuales adquieren mayor relevancia cuando abren camino para otras. En una industria que influye directamente en la formación de valores desde la infancia, considera fundamental reflexionar sobre las historias que se cuentan y las voces que se visibilizan.
“Es una fecha para celebrar, pero también para asumir la responsabilidad de cómo seguimos impulsando la igualdad desde lo cotidiano”, apunta.
En su trabajo dentro de Edye, el empoderamiento femenino se entiende como un proceso que se construye día a día. “No se impone: se cultiva en la práctica diaria”, afirma. Esto se traduce en equipos diversos y en un liderazgo colaborativo donde las voces femeninas no solo son escuchadas, sino que también tienen un papel decisivo.
Además, este enfoque se refleja en los contenidos que programan, buscando transmitir a las nuevas generaciones que roles como cuidar, liderar, crear o imaginar no están definidos por el género. Para Vogt-Lowell, esta coherencia entre el discurso y la práctica es fundamental para impulsar un cambio real y duradero en la industria.
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