
Dirigida y producida por James Cameron, la nueva entrega regresa a la ficticia Pandora y continúa la historia de Jake Sully, Neytiri y la familia Sully, reforzando el estándar visual que ha caracterizado a la franquicia Avatar en la pantalla grande.
Tras haber trabajado previamente en Avatar: El camino del agua y en la remasterización de varios títulos del propio Cameron, Trieu se reincorporó a la saga.
“Mi trabajo abarca dos frentes: lograr la visión estética de Jim y mantener una cohesión creativa en todas las versiones, cada una adaptada a los distintos formatos de proyección para potencializar la experiencia del público”, explicó Trieu.
![]()
16 copias maestras y múltiples formatos
El proceso de masterizado partió de los archivos finales de Avatar: El camino del agua, con el objetivo de entregar Avatar: Fuego y cenizas en distintos formatos para la gran pantalla. Entre ellos se incluyeron versiones en 2D y 3D para sistemas de alto rango dinámico como HDR by Barco, alcanzando un total de 16 copias maestras para salas de cine.
El largometraje se dividió en 15 cintas, cada una gestionada como un proyecto independiente dentro de DaVinci Resolve Studio y organizada en múltiples líneas de tiempo para su entrega.
A medida que avanzaba la posproducción, el etalonaje para Dolby 3D se estableció como referencia principal de color, a partir de la cual se derivaron y ajustaron las demás versiones según sus requerimientos técnicos específicos.
Automatización y control creativo
Para mantener la consistencia entre entregas, Trieu diseñó una estructura nodal fija con secciones dedicadas a ajustes técnicos, etalonaje de referencia y versiones en diferentes tamaños. Además, aprovechó las herramientas del software para propagar ajustes de color y escalado entre líneas de tiempo, especialmente en versiones que compartían la misma relación de aspecto.
Con el objetivo de acompañar el ritmo de actualizaciones de VFX y revisiones estereoscópicas, el colorista desarrolló una biblioteca de secuencias de comandos personalizadas, adaptadas específicamente para la saga Avatar. Estas herramientas permitieron automatizar procesos clave, como la importación de nuevas tomas, la fusión de contenidos estereoscópicos y la propagación de ajustes en todas las versiones, reduciendo significativamente el trabajo manual.
“Con solo presionar un botón podía actualizar el índice de la línea de tiempo, importar nuevas tomas, copiar los ajustes de etalonaje y propagar las actualizaciones a través de las distintas versiones. Eso me permitió dedicar más tiempo al proceso creativo”, señaló.
![]()
Continuidad cromática en escenas clave
Entre los mayores desafíos del proyecto estuvo mantener la continuidad cromática en secuencias de alta intensidad visual, como una escena de enfrentamiento en la playa iluminada por destellos verdeazulados y tonos cálidos del fuego. En estos casos, el equilibrio entre planos generales y acercamientos fue determinante para evitar cortes abruptos y preservar la inmersión visual.
Con esta producción, DaVinci Resolve Studio vuelve a posicionarse como una herramienta clave en proyectos cinematográficos de gran escala, donde la complejidad técnica y la ambición visual exigen precisión, flexibilidad y control creativo.
@Newsline Report 2026