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24.08.2020 | Newsline Report | Columnistas

Co-creación: ¿Una nueva fuerza creativa para el cine?

La co-creación hace referencia al abandono de la lógica de un sistema competitivo para adentrarnos en uno colaborativo: sumar partes para arribar a un mejor resultado.

El concepto de co-creación en la industria cinematográfica y de entretenimiento

Desde hace años, el panorama audiovisual ha incorporado nuevas formas colaborativas para la creación y difusión de contenidos, mediante la implicación de colectivos que generan algún tipo de contribución a proyectos específicos.

En un contexto donde la aceleración del trabajo remoto es moneda corriente, se han alcanzado beneficios para los empleados del mundo del cine:

1. Permitiendo que empleados en trabajo analógicos tradicionales puedan hacer fácilmente un cambio a su propio empleo digital.

2. Recibiendo micropagos de su círculo de fans. Este aporte basado en la co-creación no es nuevo, ni nace en la industria cinematográfica. Ámbitos como el económico y el mundo del marketing ya aplican estos conceptos desde hace tiempo, en donde las relaciones más dominantes entre empleados, empleadores y público objetivo dieron lugar a espacios de mutua colaboración y trabajo en equipo.

Lo co-creación es un acuerdo entre el iniciador de un proyecto y un colectivo de usuarios que contribuyen significativamente, en un espacio transparente y de mutuo reconocimiento. Esta colaboración se genera a partir de un acuerdo explícito, donde las partes reconocen sus funciones, implicancias y compromisos.

La co-creación suele estar dirigida al público objetivo del proyecto a desarrollar, y ha dado lugar a nuevas tendencias como el Crowdfunding, Open Source yCrowdsourcing.

Algunos ejemplos claros de co-creación son: El cine colaborativo de Stars Wars uncut, una serie de fragmentos creados por los fans que parodian la saga original. El Cosmonauta, una producción española que contó con el apoyo de seguidores para crear un drama de ciencia ficción. Lost Zombies, un documental falso creado mediante contribuciones colectivas que dan cuenta de un hipotético apocalipsis. In a Day, un documental sumamente original cuya producción convocó a los consumidores a enviar un video que evidencie la cotidianidad de la persona.

Ahora bien, ¿Cómo pasar de un sistema competitivo a un sistema de colaboración conjunta? En un mercado cinematográfico en donde una gran multitud de creadores producen contenidos colectivos, pero generan ganancias para un pequeño sector de corporaciones, y con pocas posibilidades de ubicarse en el podio de los casos de éxito, el cometido parece ser complicado.

Sin embargo, la co-creación y los modelos innovadores que brinden un acceso abierto a la cultura, con retribuciones justas para quienes la producen, se abren camino en el horizonte.

Formas comunitarias de creación y consumo cultural

De alguna manera, la economía cultural posmoderna se produce colectivamente. Hemos visto fenómenos como Tik Tok, en donde los usuarios toman el poder y crean para la comunidad. De igual forma en Instagram, Facebook, Youtube, entre otros.

Sin embargo, en términos económicos, muy pocos sitios, proyectos o empresas son seleccionados por las grandes cadenas de distribución y proyección, ocupando un lugar de “privilegio” en la industria del audiovisual.

Hoy, las formas de trabajo colectivo -la co-creación-, viene a plantear una redistribución del trabajo y del sustento económico de los proyectos. Y, aunque a primera vista no es compatible con el sistema del capitalismo excesivo, se están habilitando nuevos espacios, pensamientos y sentidos en la industria: Espacios más justos donde el conjunto promueve nuevos modelos de legalidad, y nuevos modelos morales.

Entonces se requiere explorar nuevos enfoques que permitan acceso, creación y sostenibilidad de la cultura y el mundo del cine. Las plataformas establecidas, como Kickstarter o Indiegogo, fondean colaborativamente proyectos, no talentos. Pero gracias al nuevo contexto, han surgido nuevas posibilidades que, aunque no son soluciones perfectas, parecen dirigirse hacia este camino.

Algunas de ellas son: Patreon, plataforma que permite a los creadores recibir aportes mensuales por parte de sus fans o seguidores. Flattr, plataforma para apoyar con aportes mensuales a creadores de los cuales se ha disfrutado durante ese lapso de tiempo. Creativechain, esta plataforma permite compartir conocimientos e ingresos con toda la cadena creativa de un proyecto.

En conclusión, no hay dudas de que los modelos de co-creación de medios son relevantes y deben continuar creciendo a medida que la industria de la producción y distribución continúa cambiando de forma acelerada. Sin embargo, es necesario que esta modalidad colectiva sea una alternativa rentable y sostenible, y dejar de ser marginada sólo a estilos comunitarios o asistencia pública.

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