
Desde su experiencia, la percepción de una industria equitativa fue, en un inicio, engañosa. “Tuve la fortuna de ver a mujeres ocupando posiciones clave en televisión abierta y de paga, lo que me hizo pensar que esa era la norma”, señala. Sin embargo, con el tiempo entendió que se trataba de una excepción: en sectores como el cine o las áreas técnicas, las mujeres continúan subrepresentadas, especialmente en puestos de decisión.
Si bien hoy existe una conversación global más sólida en torno a diversidad y liderazgo femenino, Larios advierte que los avances, aunque visibles, siguen siendo parciales. “Las mujeres siguen siendo menos de la mitad en roles creativos y de liderazgo”, apunta, lo que confirma que la brecha estructural persiste.
Una oportunidad histórica que marcó trayectoria
El momento clave en su carrera no se explica únicamente por méritos individuales, sino por un contexto industrial específico: el auge de la televisión de paga. Mientras gran parte de los ejecutivos se mantenían en la televisión abierta, el sistema de cable abrió un espacio de crecimiento para nuevas generaciones —incluidas muchas mujeres— que pudieron incorporarse desde etapas tempranas en áreas estratégicas.
Ese escenario permitió que perfiles como el suyo asumieran responsabilidades relevantes en paralelo al crecimiento del negocio. “Fue una combinación de oportunidad histórica y liderazgo compartido”, explica. Un entorno donde la confianza en el criterio profesional, más que el género, facilitó su consolidación en posiciones donde, en muchos casos, era la única o una de las pocas mujeres con ese nivel de responsabilidad.
Hoy, el debate ha evolucionado. Para Larios, la conversación ya no debería centrarse únicamente en abrir espacios, sino en integrar a las mujeres en el núcleo estratégico del negocio: definición de audiencias, desarrollo de contenidos y decisiones sobre el rumbo de la industria.
En un contexto donde las plataformas compiten por relevancia y conexión con el público, la diversidad de miradas se convierte en un activo. “Cuando hay mujeres tomando decisiones, se amplía el espectro de historias, formatos y modelos de negocio”, afirma. No se trata, subraya, de una cuestión simbólica, sino de impacto directo en la competitividad del sector.
Aunque persisten brechas en los altos mandos, también identifica señales de cambio: más mujeres liderando áreas de programación, marketing, research y desarrollo, así como un crecimiento en el emprendimiento femenino dentro del ecosistema audiovisual.
Larios destaca el papel de las redes de apoyo entre mujeres como un factor clave en esta evolución. Mentorías, recomendaciones de talento y colaboraciones estratégicas han contribuido a generar oportunidades que, hace algunos años, simplemente no existían.
Esa red —construida desde la experiencia compartida— no solo facilita el acceso, sino que fortalece la permanencia y el crecimiento dentro de la industria. En su caso, ha sido también un motor para impulsar proyectos y acompañar a nuevas generaciones.
Sobre el pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, Larios propone que sea un momento de revisión. “Mirar cuánto hemos avanzado y qué falta para cerrar las brechas”.
Sin embargo, aunque reconoce al día como un momento para honrar a las mujeres que abrieron camino y agradecer a quienes continúan impulsando cambios concretos en políticas, cultura laboral y representación en pantalla, también introduce una mirada crítica: los datos muestran que el liderazgo femenino en medios y entretenimiento sigue por debajo de la paridad, incluso en regiones con alta producción creativa como América Latina.
En una industria con capacidad de moldear narrativas e imaginarios sociales, el reto —advierte— no está en los discursos, sino en las decisiones cotidianas: quién lidera proyectos, quién es visibilizado y cómo se construyen equipos más diversos.
Desde LAR Media Consulting, ese enfoque se traduce en una práctica concreta: incorporar la mirada femenina desde el origen de los proyectos. Ya no como un elemento accesorio, sino como parte integral de la estrategia.
Esto implica, explica, apostar por equipos diversos, desarrollar contenidos que representen distintas experiencias de mujeres y generar alianzas con creadoras, ejecutivas y productoras de la región. “Cuando las mujeres están en posiciones de decisión, cambia lo que se ve en pantalla y cómo se gestiona el negocio”, sostiene.
En ese cruce entre experiencia, colaboración y visión estratégica, Larios plantea una idea central: el verdadero cambio no radica únicamente en que más mujeres participen en la industria, sino en que puedan influir activamente en su rumbo.
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