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10.07.2026 | Newsline Report | Columnistas

Atención y Coviewing: el poder de la televisión conectada

Vivimos en una era marcada por la hiperconectividad. Saltamos de una pantalla a otra de forma casi automática: consumimos información mientras trabajamos, respondemos mensajes mientras vemos contenido y navegamos múltiples plataformas al mismo tiempo. La velocidad y el multitasking dejaron de ser hábitos para convertirse en una nueva lógica de comportamiento.

Esta transformación cultural y digital cambió la forma en la que interactuamos con los contenidos, las marcas y el entretenimiento. Pero también dejó al descubierto una realidad cada vez más evidente: en un ecosistema saturado de estímulos, captar atención genuina es más difícil que nunca. 
 
La paradoja es clara: nunca habíamos tenido tantas opciones de contenido disponibles y nunca había sido tan difícil sostener la atención de las audiencias. Ante este contexto, reaparece una necesidad cada vez más relevante: encontrar momentos de pausa, relajación, conexión y entretenimiento.
 
Es ahí donde la televisión, y particularmente la televisión conectada (CTV), adquiere un nuevo rol protagónico. 
 
Mientras gran parte del ecosistema digital se construye en micro-momentos individuales y experiencias efímeras basadas en el scroll infinito, la pantalla grande del hogar es “una experiencia” a la que las personas deciden dedicar tiempo. Ya sea de forma individual o compartida con amigos o familia, la televisión sigue siendo el centro emocional del hogar.
El 75% de los mexicanos reconoce que la televisión conectada les brinda la oportunidad de pasar más tiempo con sus seres queridos . Y es que, la capacidad de reunir personas alrededor de una misma experiencia fortalece la conexión emocional y transforma la forma en que el contenido y la publicidad son percibidos.
 
Cuando las audiencias comparten la experiencia de ver televisión, las conversaciones surgen de manera natural, la participación aumenta y los mensajes publicitarios se integran en un entorno de mayor receptividad y atención.
 
En eventos culturales y deportivos de gran escala, el fenómeno de coviewing se intensifica aún más. Basta observar lo que está ocurriendo en el torneo de fútbol más famoso del verano, se han multiplicado los momentos de visualización compartida, ha aumentado la atención que las personas prestan a las transmisiones y crece el consumo, tanto de contenido como de los productos que acompañan estas celebraciones. 
 
Tan solo en los juegos de México, más de 45 millones de Smart TVs activas y conectadas siguieron los partidos sumando más de 17 millones de horas totales; un 57% más de tiempo total de pantalla, si se compara con las cuatro semanas previas a los encuentros .
 
 
Al mismo tiempo, las campañas asociadas al torneo están logrando niveles de recordación significativamente más altos. Y cuando conectan con emociones como el orgullo de representar a un país, la pasión por el deporte o el apoyo a los atletas, su impacto puede ser todavía mayor. 
En la economía de la atención estar presentes en eventos o acontecimientos que generan altas expectativas y concentran las miradas son oportunidades que deben ser valoradas pues existe una disposición distinta ya que el usuario se entrega “a vivir el momentum”. Hay intención, permanencia y conexión emocional, lo que propicia mayor probabilidad de recordación y asociación positiva. 
 
Particularmente, en este torneo, aunque vemos grandes encuentros y fuimos testigos de celebración en las calles, podemos asegurar que todo inicia en casa con amigos y familiares; el 95% de los mexicanos aseguraba que vería por lo menos a un partido en sus Smart TVs y lo comprobamos al ver que la afición mexicana encendía su Smart TV 1 hora antes de que el partido iniciara para estar preparados .
 
Además, ahora el consumo de contenidos es dinámico y fluido. Hoy, las audiencias ya no pertenecen a una sola plataforma; son fieles al contenido. Cambian de aplicación, comparan transmisiones en vivo y navegan entre opciones, pero lejos de representar una amenaza, este comportamiento abre nuevas ventanas de conexión para las marcas; de hecho, los mexicanos regresan aproximadamente 4.3 veces al menú de la pantalla de inicio de una Smart TV para redefinir el programa, canal o app que verán . Durante los juegos de México, este comportamiento se intensificó regresando hasta 6.8 veces a la primera pantalla por día de partido. 
 
Ese instante, aparentemente invisible, es en realidad uno de los momentos de mayor atención activa dentro del ecosistema CTV. El usuario está completamente enfocado en decidir qué ver a continuación o qué plataforma de transmisión elegirá y puede permanecer ahí durante varios minutos, no sólo segundos. 
 
Para ponerlo en contexto, un impacto en la primera pantalla genera 120% más atención activa en comparación con los scrollable ads. Esto ocurre porque no compite contra el desplazamiento automático ni contra el consumo fragmentado. Es un entorno premium donde la atención está presente, disponible y receptiva.
 
Además, este momento será el parteaguas en el que también el usuario decidirá qué capturará su atención durante las siguientes horas. En una era dominada por el scroll infinito, estos touch points tiene cada vez más valor.
 
La televisión evolucionó, ya no es solo un dispositivo, es un ecosistema dinámico de atención, emoción y conexión. Mientras gran parte del ecosistema digital compite por segundos fugaces de atención, las Smart TVs siguen construyendo experiencias capaces de retener uno de los activos más escasos y valiosos de nuestra época: la atención humana, y en la economía de la atención, esa diferencia vale más que nunca; hoy la TV nunca había sido tan poderosa. 

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